La Manifestación Crística y el Poder de la Simbología Sagrada en la Transformación del Ser
- Mauricio del Sol

- 11 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 12 dic 2025
La manifestación no es un acto de magia ni un deseo lanzado al aire. Es un estado de conciencia. Jesús lo enseñó con su vida y con cada obra que realizó. Él no “pedía” que algo sucediera, Él sabía que ya estaba hecho. La energía obedecía porque su mente, su corazón y su espíritu estaban alineados en una sola dirección.
Cuando Jesús decía levántate, sana, abre tus ojos, no ordenaba desde el ego sino desde una conciencia unificada con la Fuente. No dudaba, no negociaba con el miedo, no peleaba con la realidad. Él simplemente activaba la verdad que ya existía en el plano espiritual y la hacía descender al plano físico.
Ese es el verdadero secreto de la manifestación crística.
La manifestación ocurre cuando tu vibración se eleva a un punto donde tu palabra se convierte en un verbo creador, donde tus pensamientos se transforman en luz direccionada y tu intención se vuelve una fuerza que moldea la materia.
Así lo enseñan también los antiguos textos de sabiduría, los evangelios ocultos y las tradiciones crísticas:
cuando tú piensas un símbolo sagrado, ese símbolo existe de inmediato en el campo cuántico.
Es una llave.
Un portal.
Una orden de luz.
Esto es algo que Jesús comprendía profundamente. Él no necesitaba objetos, rituales largos o demostraciones externas. Su símbolo era su conciencia. Su fuerza estaba en entender que todo lo que existe primero nace en la mente y luego se proyecta hacia afuera. Por eso decía
“Según tu fe, te sea hecho”.
La fe no es esperanza, la fe es vibración. Es certeza. Es la convicción interna que abre el espacio donde la realidad se dobla para responderte.
Cuando tú trabajas con un símbolo de luz, como los que enseño en el Reiki Crístico, no estás usando un dibujo sino un código vivo. Una geometría espiritual que responde a tu intención, que despierta memorias dormidas, que recalibra tus chakras y que reorganiza la energía para que lo que deseas pueda tomar forma.
Cada símbolo es una chispa del Cristo interno. Es una tecnología espiritual que los antiguos conocían y que hoy estamos recordando. Cuando lo activas, te conviertes en puente entre dos mundos
el mundo de la forma
y el mundo del espíritu.
Y cuando esos dos mundos se encuentran, la manifestación ocurre.
Por eso, cuando enseño a mis estudiantes a sanar a través de la simbología sagrada, lo que realmente hago es guiarlos a recordar quiénes son. A reconectar con esa capacidad natural de crear, ordenar, liberar, atraer y transformar. Porque todos llevamos esa herencia crística dentro. No es un don exclusivo, es una potencia dormida que espera ser encendida.
Si hoy estás leyendo esto, quizás es porque ya estás en ese proceso.
Estás despertando.
Estás sintiendo que tienes más poder del que te enseñaron.
Estás comprendiendo que la vida no te pasa, sino que respondes a tu estado interno.
La manifestación comienza cuando entiendes esto
Lo que pienso existe
lo que decreto se mueve
lo que visualizo toma forma
y lo que agradezco se multiplica.
Esa es la esencia del Cristo.
Esa es la esencia de la manifestación.
Y ese es el corazón del Reiki Crístico que enseño.
Un camino para recordar tu capacidad de crear, sanar y volver a ti.




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